Reseña del sábado, en sábado
Lo logré, literalmente, derramando en esa ruta sangre, sudor y lágrimas...
Quise escribir esta reseña antes de ir a la premiación, antes de hablar con gente, y antes de recuperarme, porque sé que tal vez lo que pienso o siento en este momento cambie un poco cuando los acontecimientos que mencioné sucedan, de alguna manera, necesito hacer un desahogo...
Pero vamos a comenzar por lo bueno.
De más de 250 participantes registrados, quedé en la posición 100, y de mi categoría (Femenil) quede en el lugar número 8.
Eso quiere decir, por un lado, que alcancé podio, y por otro, que alcancé playera del evento (se la dan sólo a los primeros 100 que llegan a la meta).
Otra cosa buena es que complete los 100K en 13 hs (aprox., no recuerdo el exacto), tiempo mucho mejor del que yo estimaba hacer (16 a 20 hs). Así que mis expectativas fueron superadas con creces, y pude caminar bastante entera hasta el último minuto.
Otro punto bueno es que terminé aún siendo primeriza, cuando las estadísticas indican que por lo general los que van por primera vez no terminan.
Y termine todavía siendo sábado, ese es otro punto que rescato como favorable.
Hasta aquí, lo bonito.
Sin embargo, en este momento es domingo, son las 6 de la mañana. Llegué a mi casa a la 0 hora del domingo, y todavía no me puedo dormir por todos los males que me aquejan, asi que decidí abrir mi computadora.
¿Cuáles males me aquejan?
Pues, simplemente, no puedo ni respirar sin que me duela algo o sin sentir la falta de circulación en las piernas...
Estaba haciendo el recuento de daños, y pensaba en cuáles de las cosas que me dijeron desde antes eran mito o realidad de los 100K:
¿Ampollas?
Horribles, en los talones. Cuando iba caminando del PC6 al PC7 sentí que algo estalló en mi talón y me ardió mucho. Pensé que me abrí una herida y que hasta tenía una hemorragia, el dolor fue horrible, pero en ningún momento me saqué las botas para ver qué estaba pasando allí dentro... Cuando llegué a mi casa me di cuenta que era una ampolla que se había reventado...
¿Rozaduras?
El primer lugar donde sentí ese ardor de quemadura fue en los hombros. Fue terrible, y muy temprano, desde el PC2. Lo bueno es que Emmerich me recomendó una crema que resultó ser maravillosa, así que cuando llegue al PC4 me puse esa crema, y aguanté hasta el final.
Después comencé a sentir lo mismo en todo el contorno de la cintura, y más tarde las axilas, donde se termina la playera y roza con la mochila.
Lo que más me preocupaban eran ingles y entrepierna, pero nada paso por allí, uuuffff!!
¿Calambres?
Por fortuna, no tengo nada para contar al respecto. Saldo blanco en calambres.
¿Uñas perdidas?
Mmmhhh, yo creo que voy a perder 2 o 3.
Las de los dos dedos gordos, y una más... todavía tengo mis pies hinchados y las uñas están negras, todo me duele, no se como se vayan a poner en los siguientes días...
¿Dolores musculares?
Por doquier, ya desde ahora, ni me quiero imaginar dentro de un rato, o el lunes...
Ni sé como voy a hacer para ir a trabajar.
¿Idas al baño?
Pues en mi caso, ninguna.
Como hablábamos con Alfredo y Tania (¡gracias por ir, y mil gracias por dejarme en casa!), mi vejiga habrá reciclado como 3 veces todos los desechos de mi cuerpo...
Al principio, no fui porque había mucha gente alrededor.
Mas tarde, no quería perder tiempo.
Al final, ya no podría agacharme sin morir en el intento. Nunca me iba a poder volver a parar... y mucho menos, volver a caminar. Si había aguantado todo el día, que tanto es tantito... me aguanté hasta llegar a casa.
¿Quemaduras solares?
Me quemé un poco la cara, los brazos y la nuca, pero siento ardidísimos los labios. Sin embargo, de todos los males es el menor, así que lo puedo ignorar.
¿Motivación?
Bien en términos generales, estuve casi todo el tiempo caminando con Héctor, fue de mucha ayuda porque aunque siento que le hice acelerar mucho su paso, nunca me abandonó, e incluso en los momentos de mayor desesperación (sobre todo a lo último), no me dejó parar... así como yo le pedí que no se fuera a cancelar cuando lo comenzó a considerar.
Creo que hicimos buena mancuerna, fue un excelente compañero.
Desde el principio, fue algo complicado manejar la motivación, ya desde la salida, mi mochila pesaba 12 Kg. (me deshice de unos 2), y la subida al PC1 me resultó mucho mas difícil que los entrenamientos... Mis compañeros de equipo se fueron yendo, quedé sola, y me comencé a sentir asustada de todo lo que me esperaba.
Lo bueno es que llegando al PC2 me encontré a Héctor... qué emocionante fue ver una cara conocida. Fuimos caminando juntos hasta el PC4, muy bien la verdad, pero allí decidimos que cada uno seguiría por su cuenta, sobre todo porque íbamos a bajar un poco el ritmo de la marcha. No sé por que decidí hacer eso, pero creo que fue una mala decisión. Tardé demasiado en llegar al PC5, y llegué bastante desmotivada, realmente no quería seguir...
Un poco antes del 5 volví a encontrar a Héctor, quien venía ya con algunos dolores, algo desmotivado también, asi que decidimos sentarnos a comer, tomarnos una pastilla para el dolor (unas Sedalmerk que me recomendó Sergio, son de paracetamol y cafeína), y ya con las pilas recargadas, seguir (Héctor llego a decirme que si seguía con dolor, en el puesto 6 se cancelaba)...
¡NO! ¡No podía cancelarse, teníamos que llegar hasta la meta!
Asi que comenzamos a avanzar, la pastilla hizo efecto como a los 20 min., y realmente decidimos (bueno, decidí) comenzar a acelerar la marcha para aprovechar ese efecto cubre dolor de la pastilla...
Llegamos al PC6, nos dieron gatorade, y a seguirle, le pedí a Héctor que no paráramos en ningún PC más, y le propuse tomar otra pastilla para el dolor en el PC7. Antes de llegar a ese punto, fue cuando se me reventó la ampolla, y allí el paso comenzó a acelerarse, yo creo que de la desesperación.
Del 7 al 8 fue igual.
En el 8, uno de los del puesto, nos dijo que para el PC9 faltaban 7 Km... Nos mintió (yo sentí que eran como 17, aunque creo que en realidad fueron 14, nada más que el doble).
Allí comenzó mi calvario (lo anterior no había sido nada). Ese puesto nunca aparecía, llevábamos un muy buen paso, pero ya teníamos 1 hora y 40 min. desde el puesto anterior y nada... realmente eso me comenzó a desesperar...
Eso hizo que me dieran unas terribles ganas de llorar, ya estábamos mas allá del dolor, y caminábamos por inercia... las veces que de repente quise parar, Héctor no me dejó. Se lo agradezco muchísimo, no hubiese podido retomar.
Cuando por fin llego el 9, pregunté cuánto faltaba para el siguiente PC, y me dijeron que 3km. Ahora ya estaba mas escéptica, de repente perdí noción de la ruta real, y cuando ya estábamos llegando al PC10, me imaginé que todavía faltaban otros 5 Km. para llegar a ese punto. comencé desesperada a decir que todos mienten, que te dicen mal donde están los puntos, y los dichosos puntos nunca aparecen, ya no daba más del dolor... cuando venía un coche nos teníamos que bajar de la carretera, y el volver a subirnos era una pesadilla... realmente me sentí caer en ese punto...
Mal, muy mal, patético... creo que fue la peor parte de la carrera en cuanto al aspecto emocional... y en cuanto a todo.
Sentía que ya me estaba muriendo cuando de repente apareció la linternita de los que estaban en el PC10... "Pared de los Gatos", mire alrededor, y efectivamente era la Pared de los Gatos... otra vez sentí ganas de llorar, pero esta vez de emoción...
Nos habían dicho la verdad, ¡sí eran 3 Km!
Ahora sólo faltaba muy poco para la meta, ya no se podía abandonar ahí... aceleremos el paso, por favor, ¡necesito llegar!
Considero que el cuerpo humano no está diseñado para recorrer distancias tan largas...
Y por lo tanto, forzarlo a eso resulta en todas las consecuencias que mencioné antes.
En este momento, siento que es una de las peores estupideces que se me han ocurrido hacer en lo que llevo de vida...
¿Volvería a ir? ¡Por supuesto que jamás!
Creo que estuvo muy bien como experiencia, para demostrarme que puedo lograrlo, que puedo seguir superándome cada día, pero con una vez basta y sobra... no tengo necesidad -ni ganas- de volver a pasar por este sufrimiento...
Tal vez en unos días -semanas- que esté recuperada, cambie de opinión (espero que no), por eso quise contarles desde hoy mi sentir, recién salidito del horno y con el sentimiento a flor de piel.
Muchas gracias a todos los que estuvieron dando apoyo, tanto desde antes, enviando mensajitos o llamando para dar los buenos deseos, y sobre todo, a quienes estuvieron allí ese día, compitiendo o apoyando... ¡¡¡realmente fue hermoso verlos!!!
Reseña del sábado, un día después
Como imaginé en la parte anterior, mi punto de vista está cambiando y es más positivo el día de hoy.
Me siento mejor, todavía no he dormido nada, pero ya puedo manejar mis piernas y apoyar mis pies.
Fui a la premiación, aunque no me pude poner zapatos, pero tengo mi foto con el trofeo y reconocimiento. Fue muy motivador estar allí, todo el mundo te felicita.
Y lo que mas me llena de orgullo es que todo el mundo me pregunta si de veras llegué, y si de veras lo hice en el tiempo que hice, y si de veras alcancé trofeo...
jajajaja, eso me da la pauta de que muy pocos realmente confiaban en que yo podía lograrlo...
Pero demostrándomelo a mi misma (y evidentemente, también a los demás), pude hacerlo.
En nuestro equipo éramos cinco, y solo llegamos tres.
Uriel llego en el puesto 27 de su categoría, muy buena posición realmente...
Alex Rodríguez se cancelo en el PC6. Alex Tlahuiz se cancelo en el PC9.
Julio llegó una hora y media después que yo, quedó en el puesto 119 general.
De los Greens, los tres que fuimos (Magaly, Emmerich y yo), todos terminamos.
Los que conozco de Indios (Gaby, Adriana, Omar, Wilfredo, Gabriel) todos terminaron.
De Carlos y el Doc, de ProFeTAS, no sé nada, los vi por última vez en el PC6, se habían quitado los zapatos, pero ya no volví a saber de ellos.
El domingo vi a Magali, Emmerich, Patty y Vladimir, ¡que buena onda!
Realmente me dio mucha alegría verlos.
La verdad, que el ver caras conocidas en todo el recorrido ayuda mucho.
Y el después también. El sábado como a las 10 de la noche, Cesar un compañero de Axtel fue a la Huasteca, yo ya había terminado, y fue muy grato verlo!
Las camionetas de apoyo también son de mucha ayuda. Son otra palmadita en el hombro que te motiva para seguir caminando.
Hoy me siento muy tranquila, siento la satisfacción de la tarea cumplida... a eso fui, y eso logré. Y lo logré mejor de lo que esperaba.
Sobreviví... realmente sobreviví!
sábado 22 de diciembre de 2007
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4 comentarios:
Imponerse a un desafìo
Felicitaciones!
Muy atractivo relato!
Felicidades!
Oso
me encantó leer lo que contas, escribis de una forma muy linda y tenes una garra impresionante (eso ya te lo dije muchas veces!) te quiero mucho, te mando un beso y te deseo feliz 2008 !!
Oso,
hoy visite tu blog por primera vez, muy lindo lo que escribis, me gusta...
Eso si, no tengo ni la menor idea de como habras llegado a mi blog, que en realidad no tiene nada que ver con el tuyo...
pero que bueno que hayas pasado, bienvenido, y te voy a estar visitando de vez en cuando!
Sarita,
sabes cuanto te quiero, sabes que es mutuo pequenia!!!!!
Veo tus fotos cuando te quedas conectada en el msn, la nena esta preciosa!!!!
Muchas felicidades para vos tambien, y que tengas un excelente 2008!!
BESOS!!!
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